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Sí, el nombre no es que sea muy original, pero es que no hay muchas opciones que encajen bien cuando se trata de darle una nueva vida a algo que terminó la anterior entre chispazos y humo.

Entrando en detalles, llevaba ya tiempo queriendo hacerme con algún equipo antiguo en el que montar un servidor casero, pero hasta ahora no había tenido demasiada suerte con ello. Sin embargo, hace unas semanas fui a visitar a un buen amigo, al que unos días antes su ordenador le había hecho “fumata blanca”.

Como el equipo ya tenía algo de tiempo, mi amigo decidió comprar un equipo nuevo, así que, salvo por el disco duro (que mi amigo “transplantó” al nuevo equipo) y la tarjeta gráfica (“requisada” por un familiar), el resto del equipo dormitaba en un rincón, esperando que se decidiera su destino. Destino que ha resultado ser el pasar a mis manos.

El sujeto del proyecto Fénix, revisado y a la espera de recibir los componentes que le faltan.

Una vez en casa, lo primero era echar un vistazo a las tripas del pequeño, a ver qué tenemos entre manos.

A priori, nada más abrir la caja parece que tenemos una fuente de alimentación de 400 W, placa base, 4 gigas de RAM, lector/grabador de CD y DVD, micro, varios ventiladores y todo el cableado necesario. Según me dijo mi amigo, el micro es un “Quad Core”, aunque hasta ahora, y dado que aún no puedo encenderlo, por no desmontarlo y tener que volver a aplicar la pasta térmica y demás, no he comprobado el modelo y especificaciones concretas.

Además, dado que mi amigo me había dicho que había visto humo saliendo de la caja, esperaba encontrar restos de cortocircuito en la placa, y que ésta estuviese inservible. Sin embargo, en una primera inspección no me ha sido posible encontrar  señales que indiquen que el problema se ha producido en la placa.

Mirando con un poco más de atención, identifico el modelo de la placa (una Asus P5QL Pro) y me descargo los manuales. Con ellos en la mano, reseteo la BIOS, y mientras lo hago, reviso jumpers y cableado… y me encuentro con una doble sorpresa:

Por un lado, descubro que los cables de la toma frontal de auriculares están quemados y conectados donde no corresponde… concretamente a la toma de corriente del ventilador frontal. Ya sabemos de dónde vino el humo.

Pero además de lo anterior, descubrí que el cable de alimentación de la unidad de disco flexible estaba conectado al conector de alimentación del ventilador del chasis de la placa base… esto ya tiene peor aspecto, pero mi amigo insiste en que esto debió hacerse después de que el ordenador hiciera “fumata blanca”…

Visto lo visto, ahora cruzo los dedos para que la placa no se viera afectada y funcione correctamente. Por ahora, es todo lo que puedo hacer, ya que sin tarjeta gráfica no puedo saber si el equipo da algún problema al arrancar o no, porque la caja no tiene ni altavoz interno, así que, aunque la placa se pusiera a “chillar”, tampoco lo notaría.

A ese respecto espero poder actuar mañana: en cuanto me sea posible, iré a alguna tienda a comprar alguna tienda a comprar alguna tarjeta gráfica de bajo coste para poder conectársela al “aparato” y ver qué pasa.

En cuanto a discos duros, ya tengo algo en marcha: en ebay he conseguido un disco SATA seminuevo de 80 gigas, y dos, gemelos, de 160 gigas a estrenar (la idea es montar estos dos últimos en RAID). Para cuando lleguen, podré pensar en instalar un sistema operativo. Mientras tanto, funcionaré a base de linux instalado en un pendrive.

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