“Pues cojo la puerta y me voy”

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Una expresión tan sencilla como esa resume perfectamente mi reacción ante la carta que he recibido con “las nuevas condiciones” (así, en negrita) que me envía mi banco (antes, caja).

Y es una pena, porque ha ése ha sido mi banco durante más de una década (teniendo en cuenta que a día de hoy tengo 33 años, creo que es bastante); el banco que me ha acompañado en muchas salidas al extranjero, en la compra de mi primer coche, y en qué sé yo qué más cosas. Once años y medio dan para mucho.

Pero nada de romanticismos: es un banco. No diré cuál (guiño, guiño). Pero es uno de ésos bancos que se “liaron” con las preferentes; uno de ésos donde metieron mano en la caja descaradamente; uno de ésos que “colocaba” ladrillazos al grito de “más madera, traed más madera“. Y, por supuesto, uno de ésos que tuvo que ser intervenido y revendido a precio de saldo. Y aún más triste: uno de ésos que va a cebarse en sus clientes para que sus directivos puedan mantener (o elevar aún más) el nivel de vida de sus nuevos directivos mientras a nosotros nos venden unas nuevas condiciones para “reforzar la entidad de cara al futuro, y ser juntos banco de referencia en el sector financiero” (sic).

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“Ayer emigró mi hija”: Carlos M. Duarte, Investigador CSIC.

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Reproduzco este artículo, visto en http://www.huffingtonpost.es/carlos-m-duarte/ayer-emigro-mi-hija_b_1934872.html

Esta vez no voy a hablar de ciencia ni políticas de I+D; lo retomaré en el próximo post. Esta vez voy a hablar de lo que ocurre en mi casa, y que refleja lo que con toda seguridad está ocurriendo en muchos otros hogares, porque en el día de hoy la verdad es que no puedo pensar en otra cosa.

Ayer me despedí de mi hija. Emigra en busca de un futuro que no ha podido encontrar en su país y que la sociedad, o sus padres, no le ha sabido dar.

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Proyecto Fénix (II)

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Todos los discos duros han llegado ya: el disco de 80 gigas apenas tardó un par de días en llegar, mientras que los de 160 Gb tardaron seis semanas en llegar (vinieron desde Canadá, vía correo ordinario).

Además, compré una nueva tarjeta gráfica, una Gefore de gama baja, con salida HDMI para conectar el equipo a la tele y usarlo también como media center. Para redondear la jugada, también le instalé una vieja tarjeta capturadora que tenía en un cajón, la cual está dotada de mando a distancia 😉

Finalmente, para montar un RAID 0 con los discos de 160 Gb tuve que hacerlo por software, pues la controladora de la placa no tiene soporte para RAID. De esta manera, puedo aprovechar los 320 gigas de capacidad a la vez que el funcionamiento en paralelo posibilita altas velocidades de lectura y escritura.

Como sistema operativo he empleado Archlinux, que también uso en mi portátil. Sigue leyendo

Proyecto Fénix (I)

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Sí, el nombre no es que sea muy original, pero es que no hay muchas opciones que encajen bien cuando se trata de darle una nueva vida a algo que terminó la anterior entre chispazos y humo.

Entrando en detalles, llevaba ya tiempo queriendo hacerme con algún equipo antiguo en el que montar un servidor casero, pero hasta ahora no había tenido demasiada suerte con ello. Sin embargo, hace unas semanas fui a visitar a un buen amigo, al que unos días antes su ordenador le había hecho “fumata blanca”.

Como el equipo ya tenía algo de tiempo, mi amigo decidió comprar un equipo nuevo, así que, salvo por el disco duro (que mi amigo “transplantó” al nuevo equipo) y la tarjeta gráfica (“requisada” por un familiar), el resto del equipo dormitaba en un rincón, esperando que se decidiera su destino. Destino que ha resultado ser el pasar a mis manos.

El sujeto del proyecto Fénix, revisado y a la espera de recibir los componentes que le faltan.

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Hacerse donante de órganos en tiempos de crisis

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Hacía ya bastante tiempo que le daba vueltas a la idea de hacerme donante de órganos, sin embargo, hasta hace poco nunca había hecho nada al respecto. Sin embargo, hace unas semanas que me decidí a hacerme donante.

Es bastante sencillo: en primer lugar, conviene hablar con tus allegados para hacerles saber tu decisión, pues serán ellos los que deberán dar el consentimiento final “en caso de”.

Luego, basta ir a la web http://www.eresperfectoparaotros.com/, pinchar donde dice “Quiero ser donante”, y rellenar el formulario.

Al poco se recibe un correo de confirmación, y (en mi caso) unas semanas más tarde, vía correo ordinario, llega la tarjeta que nos identifica como donante de órganos.

Reverso de la tarjeta de donante de órganos.

Y aquí es donde viene el problema: para enviarme la tarjeta, mas una carta de agradecimiento por hacerme donante (un sólo folio por una cara), me envían por correo este mamotreto:

En este “mini-paquete” me llegaron solamente la tarjeta de donante y un folio con una carta de agradecimiento.

El “paquetito” es del tamaño de medio folio, y de aproximadamente medio centímetro de grosor, hecho de buen cartón. Y esto en tiempos de crisis, con recortes a la orden del día en todos los ámbitos. Hubiera preferido que me hubieran mandado la cartita en un sobre común y corriente. Vale que no se hagan muchos nuevos donantes cada día, pero a saber lo que les cuesta el envío de cada tarjeta…

No pienso cortarme: ahora mismo envío un correo quejándome a la dirección de correo electrónico de la Organización Nacional de Transplantes que viene en la carta…